Manantial: Hoy las nubes de la tierra salen a la claridad. (M. Benítez Carrasco)
Cantan los niños en la noche quieta: Arroyo claro, fuente serena (F. García Lorca)
Mas yo siento en el agua algo que me estremece, como un aire que agita los ramajes de mi alma. ¡Sé árbol! (Dijo una voz
Mi niña se fue a la mar a contar olas y chinas pero se encuentra, de pronto, con el río de Sevilla. Entre adelfas y
Verde que te quiero verde, verde viento, verdes ramas. El barco sobre la mar y el caballo en la montaña. Sobre el rostro del aljibe
El remanso del aire bajo la rama del eco. El remanso del agua bajo fronda de luceros. El remanso de tu boca bajo espesura de
Se ven desde las barandas, por el monte, monte, monte, mulos y sombras de mulos cargados de girasoles. Un cielo de mulos blancos cierra sus
¡Fuente clara, cielo claro! ¡Oh, cómo se agrandan los pájaros! ¡Cielo claro, fuerte clara! ¡Oh, cómo relumbran las naranjas! Fuente. Cielo. ¡Oh, cómo el trigo
¡Ay! Levantad las compuertas que viene el agua a este pago pa que la grama dé flores y den granás los granaos. (J. Gutiérrez Padial)
La poderosa intersección de Santa Lucía, virgen y mártir, sea nuestro apoyo, Señor. También te imploro me conserves la luz de mis ojos con una
Alto y parada. Dejemos la pluma y tomemos los pinceles. (Pedro Antonio de Alarcón al contemplar Lanjarón). Mas la canción del agua es una cosa
“Señor, dame la paz de la fuente escondida y la rubia mirada de los finos trigales, y la fuerza madura de los pinos de otoño
... y sentí borbotar los manantiales como de niño yo los escuchara. Era el mismo fluir lleno de música y de ciencia ignorada. (F. García
En senos lívidos del agua se clavaba la tarde, se clavaba abriendo nostalgia. El ave lejana dolía, la rama que se dobla; el agua. (Rosaura
La noche va entreabriendo su puerta a las estrellas. Mi alma, sin murmullo, limpia fuerte y serena. (Elena Martín Vivaldi)