Spa Lanjarón

Spa Lanjarón

Depuis le milieu du XIXème siècle, les pouvoirs de l'eau comme ressource curative finiront par modifier significativement l'apparence de la population et les modes de vie de ses habitants. Au cours du dernier tiers du siècle, la population disposait déjà de nombreux logements bon marché dans des maisons privées et des chambres pour familles modestes, ainsi que de trois auberges (La Granadina, San Rafael et Reguera), dont la classification fluctuait selon l'humeur et l'expérience du voyageur.

À partir des années 1920, les thermes de Lanjarón connaissent leur époque la plus glorieuse. Poussés par les importantes réformes entamées, de nouveaux hôtels ont commencé à être construits, ce qui a radicalement modernisé l'offre locale et a donné à la ville l'apparence d'un grand centre touristique. L'impulsion de construction de cette décennie a permis de remplir l'espace frontalier qui faisait la médiation entre la zone urbaine et la station balnéaire, en créant une bande hôtelière - l'Avenue - avec les dimensions et le caractère unique d'une autre ville nouvelle.

Pendant la dictature de Primo de Rivera et la Deuxième République, Lanjarón finira par être la station estivale la plus importante de Grenade, où se rendait la petite bourgeoisie la plus choisie ; Les thermes s'étaient imposés comme le principal facteur d'attraction des visiteurs, créant ainsi une source de richesse et de travail saisonnier qui soutenait de nombreuses économies nationales.

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La Guerra Civil y la larga posguerra supusieron no sólo una trágica interrupción de esta trayectoria turística y de ese mundo apacible construido en torno a las aguas, sino también un cambio de propiedad y de gestión del Balneario. A raíz de la compra del establecimiento en 1947 por otro empresario granadino -Manuel Gallardo Torrens- se abrió una nueva etapa, caracterizada por la consideración creciente del agua como mercancía de consumo doméstico. Se inauguraba con ello una nueva actividad productiva y comercial, el envasado de agua mineral.

La reactivación del enclave balneario como centro turístico en vías de modernización hubo de promover la afluencia de un mayor número visitantes. En 1950 los agüistas ascendían a 4.559, experimentando a lo largo de la década un crecimiento constante, hasta superar las 7.000 personas en 1960.

A día de hoy el Balneario de Lanjarón se asienta sobre unos servicios remodelados y unas nuevas ideas respecto a la gestión de la actividad turística y balnearia.

 

Aguas Mineromedicinales

A partir de 1774, el nombre de Lanjarón comienza a difundirse por los efectos terapéuticos de sus aguas minero-medicinales. En 1792, con el fin de garantizar un mínimo de orden en la gestión de las aguas, el Ayuntamiento toma las riendas de las aguas.

Es en 1819, con la llegada a Lanjarón de D. Miguel Baldovi (primer director del Balneario) cuando se comienza a moderar el uso de las aguas y a investigar sus propiedades.

En 1875 pasa a ser de propiedad privada, siendo su primera propietaria la Duquesa de Medina Santoña. Tras su muerte, en 1899 lo adquiere D. Silverio Carrillo, garantizando el éxito de toda inversión.

En 1922, a su muerte, pasa en íntegra propiedad a su hija, Sor Matilde Carrillo, fundadora del colegio de la Caridad de Lanjarón.

A partir de esta fecha se suceden las obras de remodelación, construyendo un gran salón de manantiales y una sala de fiestas. Justamente, una de las últimas obras de importancia realizadas ha sido la recuperación de esta sala de fiestas.

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 32 llega ya el número de fuentes descubiertas, si bien solamente bajo el control de la dirección del propio centro se encuentran cinco, ya que las restantes son consideradas únicamente potables. Las propiedades de las cinco fuentes que se comercializan son variadísimas:

  • Capuchina: Clorurada, bicarbonatada y sódico-cálcica. Se emplea para problemas digestivos.
  • Capilla: Clorurada, bicarbonatada y ferruginosa. Activa el sistema muscular hepático y es ideal para diabéticos y personas con alto nivel de colesterol.
  • San Vicente: Bicarbonatada-cálcica. Ayuda a superar carencias renales, reduce la tensión y favorece la pérdida de peso.
  • Salud: Bicarbonatada clorurada sódico-cálcica. Es ideal para facilitar la digestión.
  • El Salado: Clorurada sódico-cálcica, magnésica ferruginosa (fuertemente mineralizada). Se emplea para baños termales. Sale a una temperatura media de 27º C. Tiene propiedades anti-inflamatorias y elimina el estrés, cansancio, ayuda en los problemas respiratorios y atenúa enormemente los efectos de la artrosis.

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